martes, 25 de septiembre de 2007

CIENCIA Y RESPONSABILIDAD: NORMAS ETICAS Y CONDUCTA MORAL EN LA MEDICINA DEL TRABAJO (V)

Muchas enfermedades profesionales tienen períodos de latencia increíblemente largos, dando lugar a variables desconcertantes. Por el contrario, los estudios de enfermedades infecciosas son más sencillos y producen resultados en poco tiempo. Un ejemplo de ello sería una campaña bien gestionada de vacunación ante un brote de sarampión. En este caso, el período de latencia es corto, la tasa de infección se aproxima al 100 % de las personas susceptibles, la vacuna tiene un porcentaje de eficacia del 95 al 98 % y el brote se puede erradicar en tan sólo unos días. El caso de la asbestosis o el síndrome del túnel carpiano es muy diferente, ya que afecta a algunas personas pero no a otras y la discapacidad suele tardar meses o años en manifestarse.
Los problemas de la salud en el trabajo deben abordarse adoptando un enfoque interdisciplinario. Cuando un químico trabaja con otros químicos, todos ellos hablan el mismo idioma, todos tienen un mismo interés y pueden compartir el trabajo. Pero la salud en el trabajo es interdisciplinaria y suele implicar a químicos, físicos, higienistas industriales, epidemiólogos, ingenieros, microbiólogos, médicos, psicólogos, estadísticos y otros. En el triángulo epidemiológico (receptor, agente, medio ambiente), el receptor es imprevisible, los agentes son numerosos y el medio ambiente es complejo. Por ello es vital la cooperación entre distintas disciplinas. Un equipo de profesionales, con cono- cimientos y destrezas totalmente diferentes, se reúnen para abordar un problema. El único punto que tienen en común es su deseo de proteger a los trabajadores. Este aspecto complica aun más la revisión mutua, ya que cada especialidad utiliza nomenclaturas, equipos y métodos distintos para resolver el problema. Como consecuencia del largo período de latencia de muchas enfermedades y lesiones profesionales y de la rotación de los trabajadores, los profesionales de la salud en el trabajo suelen verse obligados a rellenar algunas lagunas en los datos cuando no pueden localizar a muchos de los trabajadores expuestos o en situación de riesgo. Esto les obliga a recurrir a modelos y cálculos estadísticos que pueden comprometer las conclusiones del estudio. La probabilidad de error es elevada, ya que no siempre se pueden llenar todas esas lagunas.
A veces resulta difícil relacionar una enfermedad con el medio ambiente de trabajo o, lo que es peor, identificar la causa. En las enfermedades infecciosas, el triángulo epidemiológico suele ser menos complejo. En el decenio de 1990, el personal de los CDC investigó el brote de una enfermedad en un crucero. El receptor pudo definirse y localizarse fácilmente, el agente también se identificó sin problemas, la forma de transmisión era obvia y la acción correctora, evidente. Sin embargo, en las enfermedades y lesiones profesionales, el receptor se puede definir, pero a menudo es difícil de encontrar. En el medio ambiente de trabajo, existen agentes que suelen actuar de manera sinérgica, así como otros factores que no están directamente implicados en el problema de salud pero que desempeñan un papel importante en su solución. Estos otros factores incluyen aspectos tales como los intereses y las preocupaciones de los trabajadores, la direc- ción o los organismos públicos implicados en el tema.
Pero volvamos al tema que nos ocupa: elaborar un código deontológico, un conjunto de principios o normas de conducta que podamos utilizar para guiar nuestra conducta, nuestro comportamiento, en este entorno tan complejo.

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