Una de las funciones básicas de la inspección de trabajo mencionadas en el artículo 3 del Convenio nº 81 de la OIT consiste en informar y asesorar a empresas y trabajadores, que pueden recabar la opinión y solicitar la intervención de los inspectores en las cuestiones de su competencia. A través del sindicato, los trabajadores pueden formular quejas o recabar la opinión o la intervención de la inspección (por ejemplo, visitando un lugar de trabajo). Si bien los inspectores ostentan la facultad discrecional de actuar o abstenerse de actuar en la forma que estimen pertinente, las organizaciones de trabajadores tienen una cierta capacidad de iniciativa en materia de inspección.
viernes, 17 de abril de 2009
jueves, 16 de abril de 2009
Colaboración
La colaboración se puede estructurar de diversas formas, específicamente, mediante los contactos directos o en los órganos de representación o de participación en la empresa. En algunos países se practican otras modalidades de colaboración en el ámbito regional o por departamentos, de conformidad con diversos procedimientos.
miércoles, 15 de abril de 2009
La inspección del trabajo y los trabajadores
Puesto que la principal responsabilidad cotidiana de la inspección de trabajo es la protección de los trabajadores, es imprescindible que inspectores y trabajadores mantengan una relación suma- mente estrecha. En primer lugar, todo trabajador puede acudir personalmente al inspector para plantearle sus problemas o solicitar ayuda. No obstante, lo habitual es establecer los contactos a través de los sindicatos, los delegados sindicales o los representantes de los trabajadores. Puesto que el objetivo de los sindicatos es representar y defender los intereses de los trabajadores, su presencia suele ser fundamental.
Este entramado de relaciones, cuya forma varía de un país a otro y en función de los problemas planteados, se analiza en el capítulo titulado Relaciones laborales y gestión de los recursos humanos. Es de subrayarse que en el ordenamiento internacional —Convenios nº 81 y nº 129, y el Protocolo de 1995 al Convenio nº 81— se establece el principio de colaboración con las empresas y con los propios trabajadores, al disponerse que la autoridad competente “deberá adoptar las medidas pertinentes para fomentar ( la colaboración de los funcionarios de la inspección con los empleadores y trabajadores o sus organizaciones”. Es de subrayarse igualmente que las relaciones de la inspección de trabajo con los trabajadores y las empresas no se pueden segregar del conjunto de las relaciones laborales, y que aquéllas están inevitablemente condicionadas por el hecho de que la inspección de trabajo se inserta en un sistema socioeconó mico que varía de un país a otro.
Este entramado de relaciones, cuya forma varía de un país a otro y en función de los problemas planteados, se analiza en el capítulo titulado Relaciones laborales y gestión de los recursos humanos. Es de subrayarse que en el ordenamiento internacional —Convenios nº 81 y nº 129, y el Protocolo de 1995 al Convenio nº 81— se establece el principio de colaboración con las empresas y con los propios trabajadores, al disponerse que la autoridad competente “deberá adoptar las medidas pertinentes para fomentar ( la colaboración de los funcionarios de la inspección con los empleadores y trabajadores o sus organizaciones”. Es de subrayarse igualmente que las relaciones de la inspección de trabajo con los trabajadores y las empresas no se pueden segregar del conjunto de las relaciones laborales, y que aquéllas están inevitablemente condicionadas por el hecho de que la inspección de trabajo se inserta en un sistema socioeconó mico que varía de un país a otro.
lunes, 13 de abril de 2009
Ser vicios en línea: Los sistemas abiertos
Los sistemas abiertos, que permiten a los ordenadores comunicarse entre sí en cualquier lugar del mundo constituyen cada vez más una característica habitual del medio ambiente de trabajo, eliminando la necesidad de mantener toda los datos sobre seguridad necesarios en un ordenador “interno”.
Los problemas de telecomunicación y el número limitado de terminales disponibles en los países en desarrollo limitan estos servicios fundamentalmente al mundo industrializado. El nivel de infraestructura existente; las cuestiones políticas como la seguridad, la confidencialidad y la centralización; y las peculiari- dades culturales pueden restringir gravemente el uso de los servicios en línea. Además, la complejidad del acceso y los sistemas de búsqueda limita aún mas el número de usuarios. Es muy probable que las personas interesadas sólo esporádicamente en la información carezcan de las cualificaciones suficientes en las técnicas necesarias o puedan haber olvidado por completo los procedimientos correctos de utilización. En consecuencia, son los especialistas en información cualificados los que utilizan con mayor frecuencia, los sistemas informatizados. Los profesionales de la seguridad, especialmente en el ámbito de la fábrica, casi no los utilizan. Las bases de datos en línea no se aplican en gran medida a la formación en materia de seguridad, debido al elevado coste de la conexión por minuto y usuario. No obstante, estas bases de datos son insustituibles, cuando su tamaño es tal que un CD-ROM, o incluso varios de ellos, no pueden contener todos los datos deseados.
Los problemas de telecomunicación y el número limitado de terminales disponibles en los países en desarrollo limitan estos servicios fundamentalmente al mundo industrializado. El nivel de infraestructura existente; las cuestiones políticas como la seguridad, la confidencialidad y la centralización; y las peculiari- dades culturales pueden restringir gravemente el uso de los servicios en línea. Además, la complejidad del acceso y los sistemas de búsqueda limita aún mas el número de usuarios. Es muy probable que las personas interesadas sólo esporádicamente en la información carezcan de las cualificaciones suficientes en las técnicas necesarias o puedan haber olvidado por completo los procedimientos correctos de utilización. En consecuencia, son los especialistas en información cualificados los que utilizan con mayor frecuencia, los sistemas informatizados. Los profesionales de la seguridad, especialmente en el ámbito de la fábrica, casi no los utilizan. Las bases de datos en línea no se aplican en gran medida a la formación en materia de seguridad, debido al elevado coste de la conexión por minuto y usuario. No obstante, estas bases de datos son insustituibles, cuando su tamaño es tal que un CD-ROM, o incluso varios de ellos, no pueden contener todos los datos deseados.
domingo, 12 de abril de 2009
Ser vicios en línea
Las bases de datos sobre seguridad amplias a las que puede accederse a través de grandes ordenadores y se mantienen accesibles siempre que éstos estén conectados a las mismas se denominan en línea. Las organizaciones que gestionan sistemas en línea se conocen como “servidores” (Takala y cols. 1992). Hasta fecha reciente, las bases de datos en línea han constituido el único medio viable para almacenar y difundir la información mediante medios magnéticos que permiten la utilización de ordenadores y software de búsqueda, especialmente diseñado para la recupera- ción y la carga de datos (Wood, Philipp, y Colley 1988). Casi todas las personas que tiene acceso a un terminal de vídeo (o microordenador) y a una línea de telecomunicación (datos o teléfono) puede hacer uso de una base de datos en línea.
Debido a la proliferación de los servicios comerciales disponibles en línea desde principios del decenio de 1970, ha mejorado la accesibilidad a la información. Se ha estimado que en 1997 había en el mundo más de 6.000 bases de datos disponibles para la recuperación de información que cubren una amplia gama de campos y contienen más de 100 millones de referencias. Además, existen más de 2.300 fuentes en CD-ROM, incluido un número cada vez mayor de CD-ROM de textos completos.
Los servicios en línea, que comenzaron con las bases de datos bibliográficas, dependen de enormes ordenadores centrales con costes de instalación y mantenimiento elevados. A medida que aumenta el volumen de información y el número de usuarios, simplemente la actualización del sistema exige una inversión elevada.
Debido a la proliferación de los servicios comerciales disponibles en línea desde principios del decenio de 1970, ha mejorado la accesibilidad a la información. Se ha estimado que en 1997 había en el mundo más de 6.000 bases de datos disponibles para la recuperación de información que cubren una amplia gama de campos y contienen más de 100 millones de referencias. Además, existen más de 2.300 fuentes en CD-ROM, incluido un número cada vez mayor de CD-ROM de textos completos.
Los servicios en línea, que comenzaron con las bases de datos bibliográficas, dependen de enormes ordenadores centrales con costes de instalación y mantenimiento elevados. A medida que aumenta el volumen de información y el número de usuarios, simplemente la actualización del sistema exige una inversión elevada.
sábado, 11 de abril de 2009
Bases de datos de valores puntuales, Bases de datos multimedia y ases de datos combinadas
Bases de datos de valores puntuales. Contienen medidas o valores numéricos tales como los límites umbral de sustancias químicas.
Estas bases de datos permiten a las personas que deben efectuar una consulta acceder a la información electrónica buscada a través de dos vías: mediante la utilización de líneas telefónicas conectadas a un ordenador donde la información está almacenada, o la adquisición de un disquete o un compact disc con dicha información y su instalación en un ordenador personal.
Bases de datos multimedia. Contienen fotografías, dibujos, gráficos, ilustraciones, sonido y vídeo (o referencias y relaciones con los mismos), así como el texto del documento. (Abeytunga y de Jonge, 1992).
Bases de datos combinadas. Están compuestas por elementos de las bases de datos descritas anteriormente.
Bases de datos combinadas. Están compuestas por elementos de las bases de datos descritas anteriormente.
Estas bases de datos permiten a las personas que deben efectuar una consulta acceder a la información electrónica buscada a través de dos vías: mediante la utilización de líneas telefónicas conectadas a un ordenador donde la información está almacenada, o la adquisición de un disquete o un compact disc con dicha información y su instalación en un ordenador personal.
jueves, 9 de abril de 2009
Eficacia de los derechos de información y de consulta
Aparte de ciertos aspectos específicos (como la utilización de expertos, la participación o la convocatoria de inspecciones o la protección contra las represalias) que afectan enormemente a la eficacia de los derechos de información y de consulta en materia de salud y seguridad, hay otros factores generales que deben tenerse en cuenta al respecto. En primer lugar, el tamaño de la empresa: la eficacia de los controles se reduce en las unidades pequeñas, donde los sindicatos y otras formas de representación de los trabajadores son casi inexistentes. Además, es menos probable que estos centros apliquen lo previsto en la legislación.
En segundo lugar, si los representantes en materia de seguridad están integrados en la organización sindical formal presente en el centro en cuestión, es más probable que logren las mejoras previstas en el medio ambiente de trabajo. En tercer lugar, los regímenes de información y consulta relativos a la independencia de los representantes de los trabajadores que actúan en este campo, pero, posteriormente, el éxito de los regímenes de información y consulta depende en gran medida de la opción voluntaria de ambas partes.
Por último, cabe señalar que una condición previa para una representación de los trabajadores eficaz en materia de salud y seguridad en el lugar de trabajo, es la sensibilización de la pobla- ción trabajadora. Para el éxito de esta forma especializada de representación de los trabajadores, es fundamental que tal nece- sidad sea percibida y valorada por éstos. Se dispone de pruebas empíricas que ponen de manifiesto la consideración por parte de los trabajadores de la salud y la seguridad como una de las cues- tiones más significativas en su vida laboral.
En segundo lugar, si los representantes en materia de seguridad están integrados en la organización sindical formal presente en el centro en cuestión, es más probable que logren las mejoras previstas en el medio ambiente de trabajo. En tercer lugar, los regímenes de información y consulta relativos a la independencia de los representantes de los trabajadores que actúan en este campo, pero, posteriormente, el éxito de los regímenes de información y consulta depende en gran medida de la opción voluntaria de ambas partes.
Por último, cabe señalar que una condición previa para una representación de los trabajadores eficaz en materia de salud y seguridad en el lugar de trabajo, es la sensibilización de la pobla- ción trabajadora. Para el éxito de esta forma especializada de representación de los trabajadores, es fundamental que tal nece- sidad sea percibida y valorada por éstos. Se dispone de pruebas empíricas que ponen de manifiesto la consideración por parte de los trabajadores de la salud y la seguridad como una de las cues- tiones más significativas en su vida laboral.
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