viernes, 31 de mayo de 2013

HORAS DE TRABAJO

El trabajo por turnos es el que se realiza permanente o frecuente- mente fuera de las horas de trabajo regulares diurnas. En efecto, este tipo de trabajo se puede realizar permanentemente de noche, permanentemente en horario de tarde o en horarios variables. Cada tipo de turnos tiene ventajas e inconvenientes y se asocia a diferentes efectos en el bienestar, la salud, la vida social y el rendi- miento laboral.
En los sistemas tradicionales de turnos de rotación lenta, los turnos rotan semanalmente; esto es, a una semana de trabajo nocturno sigue un turno semanal de trabajo de tarde y, a continuación, un turno de mañana. En el sistema de rotación rápida, sólo se trabajan uno, dos o, como mucho, tres días consecutivos en cada turno. En algunos países, como Estados Unidos, se generalizan los turnos de duración superior a 8 horas, en especial los de 12 horas (Rosa y cols. 1990).
El ser humano es un ser básicamente diurno; esto es, su organismo está fundamentalmente “programado” para trabajar de día y solazarse y descansar de noche. Existen mecanismos internos (el denominado reloj biológico) que controlan la fisio- logía y la bioquímica del organismo para ajustarlo al ciclo de
24 horas. Estos ciclos se denominan ritmos circadianos. La perturbación de las variaciones circadianas del funcionamiento fisioló- gico producido por la necesidad de permanecer despiertos y trabajando en horas biológicamente anómalas, y de dormir durante el día, es uno de los rasgos más estresantes del trabajo por turnos.
A pesar de la suposición generalizada de que la perturbación del sistema circadiano puede tener efectos perjudiciales a largo plazo, no ha resultado fácil establecer una relación causa-efecto. A pesar de la ausencia de pruebas incontrovertibles, existe un amplio consenso en torno a la conveniencia de implantar en el lugar de trabajo unos turnos que eviten, en la medida de lo posible, una perturbación permanente de los ritmos circadianos.

jueves, 30 de mayo de 2013

MEDIDAS QUE RESUMEN LA EXPOSICION DURANTE TODA UNA VIDA LABORAL

Los investigadores pueden considerarse afortunados cuando tienen a su disposición una cronología detallada de las experien- cias de los trabajadores durante toda su vida laboral, que les ofrece una revisión histórica de los puestos de trabajo que han ocupado a lo largo de su vida. Para estos trabajadores, puede crearse una matriz de empleo-exposición, que permite asociar todos los puestos de trabajo que ha ocupado un trabajador con información específica sobre la exposición.
Las historias detalladas de la exposición deben resumirse con fines analíticos para detectar pautas evidentes que podrían causar problemas de salud y seguridad en el lugar de trabajo. Podemos imaginar una lista de, por ejemplo, 20 puestos de trabajo que un trabajador ha ocupado a lo largo de toda su vida profesional. Existen varias formas de resumir los datos sobre la exposición (para cada uno de los 20 puestos de trabajo en este ejemplo) teniendo en cuenta la duración y/o la concentración, dosis o nivel de exposición.
Sin embargo, conviene recordar que las conclusiones de un estudio pueden ser diferentes según el método elegido (Suárez- Almazor y cols. 1992). En la Tabla 28.1, se ofrece el ejemplo de cinco medidas que resumen la exposición a lo largo de toda la vida profesional de un trabajador.
Indice de exposición acumulada. El índice de exposición acumulada es equivalente a la “dosis” en los estudios toxicológicos y representa la suma, durante toda una vida laboral, de los productos de la dosis y la duración de la exposición en cada uno de los sucesivos puestos de trabajo. El tiempo se incluye entre sus unidades.


miércoles, 29 de mayo de 2013

Conclusiones Para realizar comparaciones en los estudios de epidemiología

Para realizar comparaciones en los estudios de epidemiología del trabajo, se necesita un grupo de trabajadores expuestos y un grupo de trabajadores no expuestos. Este tipo de distinciones son aproximadas, pero pueden ayudar a identificar las áreas proble- máticas. Sin embargo, cuanto más refinada sea la medida de la exposición, más útil será el estudio desde el punto de vista de su capacidad para identificar y desarrollar programas de interven- ción orientados al objetivo adecuado.

martes, 28 de mayo de 2013

Control biológico

Los biomarcadores son alteraciones moleculares, bioquímicas o celulares que pueden medirse en medios biológicos como tejidos, células o fluidos corporales del ser humano. Una importante razón para desarrollar biomarcadores de la exposición es obtener una estimación de la dosis interna de un determinado agente. Este enfoque es especialmente útil cuando es posible que existan múltiples vías de exposición (p. ej., inhalación y absorción de la piel), cuando se utilizan prendas de protección de manera inter- mitente o cuando las condiciones de la exposición son imprevisi- bles. El control biológico puede ser especialmente útil cuando se sabe que los agentes de interés tienen una vida media biológica relativamente largas. Desde el punto de vista estadístico, las ventajas del control biológico frente al control ambiental pueden observarse hasta con agentes que tienen una vida media de tan sólo diez horas, dependiendo del grado de variabilidad ambiental
(Droz y Wu 1991). La larga vida media de materiales como las dioxinas cloradas (medidas en años) convierten a estos compuestos en candidatos ideales para el control biológico. Al igual que con los métodos analíticos para la medición de las concentraciones atmosféricas, deben tenerse en cuenta las posibles interferencias. Por ejemplo, antes de utilizar un determinado metabolito como biomarcador, debe determinarse si otras sustancias comunes, como las contenidas en ciertas medicaciones o en el humo del tabaco, podrían metabolizarse para formar ese mismo metabolito. En general, el uso del control biológico para la evaluación de la exposición exige conocimientos básicos de farmacocinética.
Las mediciones suelen realizarse en el aire exhalado, la orina y la sangre. Las muestras de aire exhalado son útiles para caracterizar exposiciones elevadas y de corta duración a disol- ventes que se han producido unos minutos o unas horas antes del momento de recoger la muestra. Las muestras de orina suelen recogerse para determinar las velocidades de excreción de los metabolitos del compuesto de interés. Las muestras de sangre pueden recogerse para la medición directa del compuesto, para la medición de metabolitos o para la determi- nación de aductos de ADN o proteínas (p. ej., aductos de albú- mina o hemoglobina, y aductos de ADN en los linfocitos circulantes). También pueden tomarse muestras de las células de tejidos accesibles, como las células epiteliales de la zona bucal, para identificar aductos de ADN.
La determinación de la actividad de la colinesterasa en los hematíes y en el plasma constituye un ejemplo del uso de altera- ciones bioquímicas para medir la exposición. Los pesticidas organofosforados inhiben la actividad de la colinesterasa y, por consiguiente, la medición de esta actividad antes y después de una exposición probable a estos compuestos puede ser un indi- cador útil de la intensidad de la exposición. Sin embargo, a medida que se progresa a lo largo del espectro de alteraciones biológicas, se hace cada vez más difícil distinguir entre biomar- cadores de la exposición y del efecto. En general, las medidas del efecto no suelen ser específicas de la sustancia de interés, motivo por el cual en algunas ocasiones se tienen que descartar otras posibles explicaciones del efecto para justificar el uso de ese parámetro como medida de la exposición. Las medidas de la exposición deben estar directamente relacionadas con el agente de interés o deben constituir una base adecuada para relacionar una medida indirecta con el agente. A pesar de estos requisitos, el control biológico ofrece un gran potencial para mejorar la evaluación de la exposición en los estudios epidemiológicos.

lunes, 27 de mayo de 2013

Higiene industrial: mediciones ambientales (II)


Los investigadores han combinado con éxito las matrices de puestos de trabajo y exposiciones con la utilización de los datos de las mediciones ambientales para estimar las exposiciones en de las celdas de la matriz. Si existen lagunas en los datos de las mediciones, éstas pueden llenarse mediante el uso de modelos de exposición. Para ello, será en general necesario desarrollar un modelo que relacione las concentraciones ambientales con otros

determinantes de las concentraciones de la exposición que sean más fáciles de evaluar (p. ej., volúmenes de producción, características físicas de las instalaciones, como uso de sistemas de ventilación aspirante, volatilidad del agente y naturaleza de la actividad laboral). El modelo se construye para entornos laborales con concentraciones ambientales conocidas y, a continuación, se utiliza para estimar concentraciones en entornos laborales similares en los que no se han realizado mediciones, pero sobre los que se dispone de información acerca de parámetros como ingredientes y volúmenes de producción. Este enfoque puede ser particularmente útil para la estimación retrospectiva de las exposiciones.
Otra importante cuestión relacionada con la evaluación es el tratamiento de la exposición a mezclas. En primer lugar, desde un punto de vista analítico, las técnicas disponibles no siempre son capaces de detectar por separado compuestos químicamente relacionados y eliminar las interferencias causadas por otras sustancias presentes en la muestra. Por consiguiente, tienen que evaluarse las limitaciones de los procedimientos analíticos utili- zados para obtener los datos de las mediciones y modificar en consecuencia los objetivos del estudio. En segundo lugar, puede ocurrir que algunos agentes se utilicen casi siempre conjunta- mente y, por consiguiente, que estén presentes más o menos en las mismas proporciones relativas en todo el medio ambiente de trabajo estudiado. En esta situación, los análisis estadísticos internos per se no servirán para saber si los efectos se deben a uno u otro agente o a una combinación de ambos. Este tipo de juicios sólo podrán emitirse una vez revisados otros estudios realizados en lugares que no están expuestos a las mismas mezclas de agentes. Finalmente, cuando unos materiales se susti- tuyen por otros dependiendo de las especificaciones del producto (p. ej., utilización de diferentes colorantes para obtener los contrastes de color deseados), puede que sea imposible atri- buir efectos a un agente específico.

domingo, 26 de mayo de 2013

Vanadio

En la industria, el vanadio se absorbe principalmente por vía pulmonar. La absorción oral parece baja (menos del 1 %). Se excreta por la orina, con un semiperíodo biológico de unas 20 a 40 horas, y en menor grado por las heces. El vanadio urinario parece ser un buen indicador de exposición reciente, pero todavía no se ha establecido suficientemente la relación entre su captación y los niveles en orina. Se ha señalado que la diferencia entre las concentraciones urinarias antes del turno y después de éste permite evaluar la exposición durante la jornada de trabajo, mientras que el vanadio urinario determinado dos días después del cese de la exposición (lunes por la mañana) reflejaría la acumulación del metal en el organismo. En las personas no sometidas a exposición profesional, la concentración urinaria suele ser inferior a 1 g/g de creatinina. Se ha propuesto un valor límite biológico provisional de 50 g/g de creatinina (al término de la jornada) para el vanadio en orina.

sábado, 25 de mayo de 2013

Selenio

El selenio es un oligoelemento esencial. Sus compuestos solubles parecen absorberse fácilmente por los pulmones y por el tracto gastrointestinal. El selenio se excreta principalmente por la orina, pero cuando la exposición es muy alta se puede excretar también en el aire exhalado, en forma de vapor de dimetilselenuro. Las concentraciones normales en suero y en orina dependen de la ingesta diaria, que puede variar considerablemente en las dife- rentes partes del mundo, pero en general son inferiores a 15 g/100 ml y a 25 g/g de creatinina, respectivamente. La concentración en orina es sobre todo reflejo de exposición reciente. Todavía no se ha establecido la relación entre la inten- sidad de la exposición y la concentración de selenio en orina. Parece que la concentración en plasma (o suero) y orina refleja principalmente una exposición a corto plazo, mientras que el contenido en selenio de los eritrocitos refleja una exposición más prolongada.
La determinación de selenio en sangre u orina proporciona cierta información sobre la situación de este metal. En la actua- lidad, se suele utilizar más para detectar un déficit que una sobreexposición. Puesto que los datos existentes relativos al riesgo para la salud de la exposición prolongada al selenio y a la relación entre riesgo potencial para la salud y niveles en medios biológicos son muy limitados, no se puede proponer un valor umbral biológico.

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