miércoles, 19 de septiembre de 2012

Otras lecturas recomendadas*

Atherley, G. 1990. CCINFO social setting, description, performance, policy, strategy and future. En Conferencia para especialistas en información sobre salud y seguridad e higiene en el trabajo. Luxemburgo,
26-28 junio 1989 - Actas. Bruselas: CCE.
Atherton, P. 1977. Handbook for Information Systems and
Services. París: UNESCO.
Date, CJ. 1985. An Introduction to Database Systems. Vol. I. Reading, Mass: Addison-Wesley.
Guinchat, C, M Menou. 1983. General Introduction to the Techniques of Information and Documentation Work. París: UNESCO.
Institute of Occupational Health (IOH). 1987. Successful Accident Prevention: Recommendations and Ideas Field Tested in the Nordic Countries, Reviews 12. Helsinki: IOH.
Jackaman, P. 1985. Basic Reference and Information Work.
Huntingdon, RU: ELM.
Järvenpää, AE. 1990. Hacia una tecnología segura (en finés). Otatieto Oy, Finlandia: Hämeenlinna.
Leakey, RE, R Lewin. 1978. Origins. Nueva York: Dutton.
McAfee, RB, AR Winn. 1989. The use of incentives/feedback to enhance work place safety: A critique of the literature. J Saf Res 20(1):7-19.
Naciones Unidas. 1985. Modern Management and Information Systems for Public Administration in Developing Countries. Nueva York: Naciones Unidas.
Petersen, D. 1989. Safe Behavior Reinforcement. Nueva
York: Aloray.
SilverPlatter. N.d. Directory of CD-ROM. Londres: SilverPlatter.
Stanton, J, RP Wells, S Rochowansky, M Mellin.
1985. Apple Software 1985. Los Angeles: The Book
Company.

* Estas lecturas no pretenden ser una lista actualizada de referencias y recursos electrónicos.


martes, 18 de septiembre de 2012

fIASerencias

Abeytunga, PK, HC de Jonge. 1992. Repetitive motion injuries: An interactive training package. En Computer Applications in Ergonomics, Occupational Safety and Health—Proceedings of the CAES ‘92
Symposium, dirigido por M Mattila y W Karwowski. Amsterdam: Elsevier Science.
Awang, R, NA Samah, DS Razak, AA Latiff, MB Bahari, MIA Majid, R Ariffin, P Ibrahim.1991. Monitoring of poisoning cases involving natural toxins in a teaching hospital in Kelantan. Presentado en el 10º Congreso mundial sobre toxinas animales, vegetales y microbianas; 3-8 de noviembre.
Bretherick, L. 1979. Handbook of Reactive Chemical
Hazards. Londres: Butterworth.
Canadian Centre for Occupational Health and Safety
(CCOHS). 1996. CCINFOdisc Series A, B, and C.
Hamilton, Ontario: CCOHS.
Grayson, M, D Eckroth. 1985. Kirk-Othmer Concise Encyclopedia of Chemical Technology. Nueva York: Wiley.
Hommel, G. 1987. Handbuch der gefährlichen Güter.
Berlín: Springer Verlag.
Hunter, D. 1978. The Diseases of Occupations. Londres: Hodder y Stoughton.
Jeyaratnam, J. 1990. Acute pesticide poisoning: A
major global health problem. World Health Stat Q
43:139-144.
Kjellén, U. 1993. Analysis and Development of Corporate Practices for Accident Control. Estocolmo: The Royal Institute of Technology.
Latiff, AA, DA Razak, R Awang, MIA Majid, ABA Majeed, AH Hussin, SH Hussain. 1991. Malaysian Integrated Drug and Poison Information Service: A ten years experience. Presentado en el Seminario sobre esperiencias globales de los Centros de información toxicológica; 9 de noviembre.
Lee, SA. 1991. Minimising occupational exposure to pesticides. Presentado en el Seminario sobre gestión del riesgo de los pesticidas agrícolas. Kuala Lumpur, 13 de agosto.
Majid, MIA, DA Razak, AA Latiff, R Awang, MB Bahari, ABA Majeed, SH Hussain, AH Hussin. 1991. Exposure of organophosphates among vegetable farmers in Penang. Presentado en la Conferencia internacional sobre toxicología ambiental e industrial: investigación y aplicaciones. Bangkok, 21-25 de julio.
New Straits Times. 1994. Cattle died of paraquat poisoning. 5 de enero.

Organización Internacional de Normalización (ISO).
1993a. ISO Standard 10162. Open Systems Interconnection—Search and Retrieve Application Service Definition. Ginebra: ISO.
—. 1993b. ISO Standard 10163-1. Open Systems Interconnection—Search and Retrieve Application Protocol Specification—Part 1: Protocol Specification. Ginebra: ISO.
Organización Internacional del Trabajo (OIT). 1988. Major Hazard Control—A Practical Manual. Ginebra: ILO.
Patty’s Industrial Hygiene and Toxicology, dirigido por LJ Cralley, LV Cralley, y JS Bus. 1978. Nueva York: Wiley.
Razak, DA, AA Latiff, R Awang, MIA Majid, ABA Majeed, AH Hussin, SH Hussain. 1991. Poison control and information: Their implications in poison prevention and treatment. Presentado en el Seminario sobre gestión del riesgo de los pesticidas agrícolas. Kuala Lumpur, 13 de agosto.
Rengam, S. 1991. Poisoned harvest: Pesticide problems in Asia. Presentado en Mujeres y pesticidas: seminario de formación. Kuala Lumpur, 3-8 de junio.
Robert, M. 1983. Information and documentation. En Enciclopedia de salud y seguridad en el trabajo, dirigida por L Parmeggianni. Ginebra: OIT.
Saarela, KL. 1991. Promoting Safety in Industry: Focus on Informative Campaigns and Participative Programs. Helsinki: Helsinki Univ. of Technology.
Sax, NI, RJ Lewis Sr. 1989. Dangerous Properties of Industrial Materials. Nueva York: Van Nostrand Reinhold.
Shariff, N. 1993. Precaution vital when using paraquat. New Straits Times. 20 de diciembre.
Siraj, MF. 1990. Telita: Malaysia’s National Videotex
Service. STM J 2(1):50-55.
Takala, J. 1992. Safety and health information systems: Analysis of local, national and global methods. Tesis doctoral, Tampere University of Technology, Tampere, Finlandia.
—. 1993. CD-ROMS and databases as vehicles for chemical safety information. Am Ind Hyg Assoc J
5(11):683-696.
Takala, J, E Clevenstine, I Fedotov, M Nahmias,
I Obadia, G Sándi. 1992. Sources of information in occupational health practice. En Occupational Health in Developing Countries, dirigido por J Jeyaratnam. Oxford: OUP.
Tan, SH, HF Yeoh, Z Karim, M Yusof. 1992. Pesticide use and control in Malaysia. Presentado en el Seminario sobre impacto ambiental de los pesticidas en la agricultura y el ecosistema. Kuala Lumpur, 27-28 de noviembre.

Tara, HS, ET Chang, KP Tham, M Jusoh, PW Ng.
1989. Toxicological analytical facilities in Malaysia. Presentado en la 1ª Reunión internacional malayo/asiática sobre prevención y gestión de las intoxicaciones. Kuala Lumpur,
27-28 de noviembre.
Tarrants, WE. 1980. The Measurement of Safety
Performance. Nueva York: Garland STPM Press.
Viscusi, WK. 1987. Learning About Risk. Cambridge, Mass: Harvard Univ. Press.
Wood, N, R Philipp, J Colley. 1988. On-line medical database searching. J Soc Occup Med 38(3):73-76.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Promoción de actividades de eficacia cuestionable

A pesar de los numerosos partidarios de la promoción de la salud en el lugar de trabajo, los datos científicos que existen para evaluar estas intervenciones son limitados. La profesión en su conjunto no se ha planteado todavía los aspectos éticos de las actividades de promoción que carecen de un sólido respaldo cien- tífico o de las decisiones de prestar los servicios que producen más beneficios en lugar de los que tienen un efecto demostrado. Irónicamente, los programas actuales se basan en evidencias poco fundadas sobre el aumento de la productividad o la reduc- ción de los costes, el absentismo, los gastos de asistencia sanitaria
y la rotación de los trabajadores. Los estudios están mal diseñados y rara vez incluyen grupos de referencia o un seguimiento a largo plazo. Los pocos que cumplen las normas del rigor científico han aportado escasas evidencias de una rentabilidad positiva de la inversión en estos programas.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Explotación por el cliente

En algunas ocasiones, el profesional puede ver claramente que los trabajadores están intentando aprovecharse indebidamente de los servicios prestados por una empresa, por la entidad aseguradora o por el sistema de indemnizaciones. Es posible que se encuentre con problemas como demandas de rehabilitación poco realistas o simulación de una enfermedad para obtener prestaciones económicas. Los métodos para enfrentarse a comportamientos de ese tipo y adoptar las medidas oportunas deben sopesarse frente a las realidades clínicas como, por ejemplo, las reacciones psicológicas ante la discapacidad.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Exploración selectiva y pruebas para detectar el consumo de drogas

Las pruebas para la detección del consumo de drogas se han convertido en el aspecto más conflictivo de los reglamentos e interpretaciones legales y no ha podido demostrarse que constituyan una vía eficaz para el tratamiento o la prevención de dicho consumo. El reciente informe del National Research Institute

(O’Brien l993) ha concluido que las pruebas para la detección del consumo de drogas no son medidas disuasorias para evitar el abuso de alcohol y drogas. Otras evidencias sugieren que tampoco tienen un efecto significativo en el rendimiento laboral. Un resultado positivo en una de estas pruebas puede revelar mucho sobre el estilo de vida de un trabajador, pero nada sobre su nivel de aptitud o inaptitud para desempeñar su trabajo.
Las pruebas para la detección del consumo de drogas se han considerado el filo del arma que las empresas pueden utilizar para deshacerse de todos los trabajadores menos los más invulnerables, los más resistentes. El problema radica en decidir hasta dónde puede llegar la empresa. ¿Puede someter a sus trabaja- dores a pruebas para detectar conductas compulsivas como ludopatía u otros trastornos mentales, como la depresión?
Existe también el temor a que las empresas puedan utilizar la exploración selectiva para identificar rasgos poco deseables
(como predisposición a enfermedades cardiovasculares o lesiones de espalda) y tomar decisiones sobre el personal basándose en dicha información. En la actualidad, esta práctica parece limi- tarse a la cobertura de seguro médico, pero, ¿cuánto tiempo podrán resistir esta tentación las empresas que intentan reducir sus gastos?
La práctica promovida por el gobierno de realizar una explo- ración selectiva a los trabajadores para detectar el consumo de drogas, y la futura posibilidad de que se intenten detectar genes defectuosos y categorías enteras de trabajadores queden excluidos de la cobertura del seguro médico resucitan el antiguo supuesto de que las características de los trabajadores, y no las del trabajo, explican las discapacidades y disfunciones, justifi- cando así que los trabajadores tengan que soportar los costes sociales y económicos. Esto nos vuelve a situar en una perspec- tiva en la que los factores basados en el individuo, y no en el trabajo, se convierten en el centro de atención de las actividades de promoción de la salud.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Conflictos con las normas de otras profesiones o ser vicios

Las normas y los valores profesionales pueden entrar en conflicto con las prácticas de una determinada organización. Los métodos de confrontación que se utilizan en los programas contra el alcoholismo en el lugar de trabajo pueden resultar poco productivos o entrar en conflicto con los valores profesionales cuando se aplican
a otros trastornos o discapacidades, aunque el profesional que trabaja en este contexto puede recibir presiones para utilizar este tipo de métodos.
Las relaciones éticas con proveedores externos también deben considerarse. Aunque los programas de asistencia a los trabaja- dores han establecido claramente la necesidad de que los médicos eviten la remisión de pacientes a servicios terapéuticos con los que están estrechamente afiliados, los prestadores de servicios de promoción de la salud no han definido con la misma claridad sus relaciones con los prestadores externos de servicios que pueden ser atractivos para los trabajadores que desean asesoramiento sobre su estilo de vida personal. Cuando los acuerdos entre los programas de asistencia a los trabajadores y otros proveedores externos para la remisión de pacientes que necesitan recibir tratamiento tienen más en cuenta las ventajas económicas de los proveedores que las necesidades clínicas de los clientes, se plantea un conflicto evidente de intereses.
Existe también la tentación de contratar a personas no cualificadas para las actividades de promoción de la salud. Muchos de los profesionales que trabajan en los programas de asistencia a los trabajadores no han recibido formación suficiente en técnicas de educación sanitaria, fisiología o determinación de la capacidad física para el trabajo, que les cualifique para llevar a cabo estas actividades. Cuando los programas son administrados por la dirección y su preocupación principal es el coste, el incentivo para contratar a los profesionales más capacitados y compe- tentes es menor, ya que los resultados en términos de coste y beneficio cambiarán.
Cuando estos servicios son prestados por los propios compañeros de trabajo, se plantea otra serie de problemas. Se ha demostrado que el apoyo social de los compañeros de trabajo puede amortiguar el efecto de ciertos factores de estrés en la salud. Muchos programas han sacado provecho de la influencia positiva del apoyo social haciendo que sean los propios compa- ñeros de trabajo quienes presten los servicios de asesoramiento o creando grupos de ayuda mutua. Sin embargo, aunque los compañeros de trabajo puedan utilizarse hasta cierto punto como complemento, sigue existiendo la necesidad de contratar profesionales sanitarios cualificados. Los compañeros de trabajo necesitan un extenso programa de orientación para conocer las prácticas éticas y no sobrepasar sus límites o competencias personales, ya sea explícitamente o por una interpretación incorrecta.

jueves, 13 de septiembre de 2012

El currículo general

El currículo general ofrece una imagen de conjunto del curso: sus objetivos a corto y largo plazo, sus contenidos, los participantes y las directrices para su selección, el enfoque pedagógico (cómo se impartirá el curso) y las disposiciones organizativas, tales como las tareas requeridas antes del curso. Este currículo general sirve, en principio, como descripción del curso y proyecto de programa o lista de temas.

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